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Malabarista MEXICANO pasó de los semáforos a escenarios internacionales por toda Sudamérica y Europa

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Jorge Vilchis tiene 31 años y es malabarista, principalmente practica en parques como la Alameda de Toluca, inició su labor en un semáforo, pero su talento lo ha llevado a presentarse en escenarios de Europa y Sudamérica. “Empecé a ir al semáforo con un amigo porque necesitaba plata, del semáforo nos empezaron a ver y nos empezaron a llevar a eventos”, declaró Jorge, en entrevista con Notimex. 

Luego de las calles vinieron las fiestas, las carpas, los viajes y hoy en día organiza encuentros de malabaristas a nivel regional, nacional e internacional en coordinación con la Asociación Internacional de Malabarismo (IJA por sus siglas en inglés) de la que también es representante en México. “Me pongo a pensar de repente, cómo terminé en esto si yo nada más era un malabarista”, refirió el artista urbano.

 Vilchis aseguró que durante 10 años de practicar malabares los escenarios al aire libre como plazas públicas han sido de gran importancia para su carrera y en general para los artistas circenses, pues son espacios donde pueden exhibir sus actos y recibir ofertas de trabajo sin que les cobren por presentarse. “Son importantes sobre todo para los malabaristas, porque para danza aérea necesitas espacios más específicos, pero para hacer malabares un parque está bueno”, resaltó. 

Las clavas, pelotas, aros y diábolos de colores llamativos son las herramientas que Jorge utiliza para fomentar su creatividad; hacer malabares es algo que disfruta y aseguró, “es algo que nunca se acaba”, por ello procura siempre descubrir trucos nuevos para presentarlos en sus funciones. “Gracias a eso he conocido a mucha gente y he viajado mucho, he estado en lugares que jamás me hubiera imaginado estar”, destacó.

 El malabarismo lo practica de manera profesional desde hace siete años, pero aprendió en la universidad mientras estudiaba la carrera de comunicación, en esa época, platicó que ni las clases, ni ninguna actividad atraían su atención, hasta que unos amigos le enseñaron a hacer trucos con pelotas. “En la universidad tenía de esos amigos que cada semestre les gustaba hacer algo diferente: revistas, teatro; un semestre aprendieron malabares y me enseñaron, 

Luego me enteré que en CU se reunían los viernes la banda a entrenar y empecé a ir desde Toluca hasta allá para aprender”, expresó Vilchis. El malabarista continuó preparándose y conoció a más artistas que lo invitaron a las varietés, que son eventos donde se presentan otros ejecutantes. Una vez que la comunidad circense conoció su talento tuvo más ofertas de presentaciones, incluso en el extranjero. 

Cuando regresó de un viaje a Europa le abrieron las puertas de otros escenarios, como las carpas y convenciones, después lo llamaron para que diera clases y talleres en diferentes foros del país. “Antes los circos clásicos eran muy cerrados a sólo su familia; ahorita hay apertura para que puedan entrar los artistas callejeros, incluso el circo Atayde Hermanos tiene un Encuentro de Circo Joven que si te rifas, incluso te puedes quedar en él”, expresó Vilchis.

 Actualmente pertenece a una compañía de manipulación de objetos llamada Conejo Lunar que se presenta en escenarios y plazas de Toluca, Guadalajara, Ciudad de México y otras partes del país. Sin embargo, afirmó que en ocasiones otros artistas urbanos como payasos se apropian de foros al aire libre y no les dejan exhibir sus habilidades a los malabaristas. “Yo siento que es un poco egoísta de su parte porque ellos siempre presentan lo mismo, no sé si a ellos les da miedo, pero no te dejan, no están dispuestos a compartir”, dijo el malabarista. 

Para librar esas dificultades Jorge ha aprovechado las redes sociales como Instagram y Facebook para difundir su trabajo y en las cuales ha recibido contratos que de otra manera, aseguró, no podría obtener. “Yo creo que a todos los malabaristas nos ha venido muy bien que podemos subir nuestro trabajo a las redes; al que lo ve y le interesa, pues te llama” Comentó que en su carrera los retos fueron aumentando de nivel, pero afirmó que la constancia y su trabajo hicieron que las personas confiaran en él y le abrieran las puertas. 

Actualmente Jorge da clases de artes circenses en preparatorias de la zona de Toluca y entrena de una a cinco horas, pero piensa que vale más la pena la calidad que el tiempo dedicado a cada actividad. “Me siento muy comprometido con mis alumnos, con toda esa gente que pasa por mí para hacer las cosas, siento la responsabilidad de encaminarlos bien, que hagan las cosas bien, darles los mejores consejos para que puedan destacar”, aseguró. 

Jorge expuso que mientras practica en algún punto de la Alameda de la capital mexiquense, las personas se acercan a contemplar sus trucos, le preguntan sobre las clases e incluso le ofrecen contratos, tal como ocurría cuando inició a hacer malabares. Sobre su carrera universitaria piensa que de alguna manera le ha servido en su vocación circense, pues afirmó “cuando yo estoy malabareando, es una forma de transmitir mi mensaje”.


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