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"No hay manera de evitarlo". Terremoto como el del 85 sacudirá México con el doble de intensidad

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México está en riesgo, en un 100 por ciento, de sufrir otro sismo como el de 1985, tarde o temprano.

El Valle de México es la zona más expuesta y de mayor riesgo sísmico de toda la República, dijo a Crónica Cinna Lomnitz, investigador del departamento de Sismología de la UNAM. Existe una zona de subducción a lo largo del Pacífico que abarca desde las costas de Jalisco hasta la frontera con Guatemala. Una placa relativamente pequeña conocida como placa de Cocos forma el piso océanico del Pacífico mexicano y se mueve hacia el continente con una velocidad promedio de seis centímetros al año, detalló el científico.



"El movimiento relativo entre la placa de Cocos y la placa de Norteamérica, sobre la cual yace México, no es constante e ininterrumpido sino que se lleva a cabo en deslizamientos súbitos y episódicos de la zona de contacto. Cada vez que se acumula energía suficiente en un cierto segmento de la falla ocurre un desplazamiento que puede llega a ser del orden de uno a tres metros, originando así un terremoto.

Esto sucedió en Colima y algo similar puede suceder en el caso del Distrito Federal". En algunas partes de la costa mexicana, como ciertas zonas de Oaxaca y Guerrero, por ejemplo, los grandes sismos parecen repetirse aproximadamente cada 35 o 40 años; éste parece ser el lapso necesario para acumular suficiente energía capaz de generar un gran sismo, informó el experto. "Mientras vivamos en este planeta se repetirá y no sólo una vez, sino varias.




Hace 30 años, el 30 de enero de 1973, hubo un sismo en la misma zona de Colima, entre Manzanillo y la desembocadura del Balsas. Recuerdo que la magnitud fue de 7.3 a las tres de la tarde y no causó daños".

El sismólogo recalcó que "el temblor de 1973 fue un aviso que dio pie al sismo acontecido el pasado martes. En realidad la Tierra sí nos avisa, a pesar de que no los podemos predecir, 30 años para la Tierra no son nada". El investigador destacó que la diferencia de 7.3 y 7.6 significa el doble que el acontecido hace 30 años. En cinco siglos de historia, el sismo de 1985 fue el de mayor intensidad para el Distrito Federal, "estamos en un país sísmico y no debemos olvidar que los movimientos telúricos se van a repetir, cuando menos con la misma intensidad.

Por ello es importante mejorar nuestras construcciones". Escala Richter. La escala de Richter es una escala logarítmica, "esto quiere decir que 0.3 es el logaritmo de dos, por lo tanto cada 0.3 de la escala se duplica el movimiento. Si tenemos un sismo de magnitud 7.0, el de magnitud 7.3 es el doble y así consecutivamente; lo que representa una gran diferencia entre una magnitud y otra".

Los medios tienen un papel importante en la difusión del conocimiento, "no se ha hecho una gran labor en cuanto explicar el significado de la escala de Richter, el hecho de que una diferencia, en este caso de 0.3, represente el doble del movimiento.

En este mismo caso si la diferencia hubiese sido de 0.6 serían cuatro veces el movimiento". Por lo que respecta a las autoridades de Protección Civil, el experto indicó que "cuando se habla de cultura sísmica y desastre, no sólo significa el hecho de que si tiembla me meto debajo de la mesa y cosas por el estilo. La pobre gente que muere en estos casos como en Colima, esas dos docenas de personas ¿acaso no tuvieron cultura sísmica?". Yo mismo, dijo Cinna Lomnitz, "no sé si tengo cultura sísmica. Sin embargo lo que hay que hacer es construir las casas de una forma tal que no se caigan".

 Al respecto se puede hacer mucho, "el propio gobierno debe implementar un gran esfuerzo de autoconstrucción y mejoramiento de las viviendas en este país". Amortiguadores. Cinna Lomnitz indicó que "este es el momento para hacer un llamado al gobierno para que de manera conjunta con la población implementen un proyecto de autoconstrucción que mejore las condiciones estructurales de sus viviendas". El subsuelo es diferente en cada territorio de la República mexicana, "el problema del Distrito Federal se encuentra principalmente en la zona tres, ubicada en el lago en donde se drenó y se construyó. La ubicación de esta zona es de la colonia Condesa hasta el centro, ahí cualquier edificio de siete a 18 pisos tienen un problema de resonancia", abundó el investigador. El problema de la resonancia —una especie de diapasón que vibra con cierta frecuencia—, explicó Cinna Lomnitz, "consiste en amortiguar las construcciones, un ejemplo de ello es la Torre Mayor de 57 pisos de alto —el más alto de América Latina—, cuya estructura contiene 96 amortiguadores". Antes del sismo de 1985 se pensaba que las construcciones eran resistentes ante las eventualidades de un movimiento telúrico, explicó el sismólogo, "y se cayeron 371 de un total de más dos mil edificios en el Distrito Federal". Investigaciones. Cinna Lomnitz dijo que este año presentarán un informe ante las autoridades en el que explicarán a detalle lo que pasa con las estructuras de los edificios cuando se someten a sismos de alta magnitud. Para ello el investigador líder de un equipo de científicos instalados en el vaso de Texcoco desde 1997, explica para Crónica los avances: "Tan sólo en la zona blanda, catalogada como tres, el riesgo es mayor debido a la capa de lodo a 30 metros del suelo. Los edificios que están en esa zona están sobre pilotes, los cuales atraviesan los 30 metros y se hincan debajo de los 30 metros, en una capa conocida como dura —proveniente de alguna erupción prehistórica, es decir, ceniza volcánica—. Cuando viene el sismo, es tan potente que ni siquiera se percata de que ese edificio tiene pilotes porque se sacude de derecha a izquierda. En esto los pilotes ni pintan, precisamente el movimiento lateral necesita ser amortiguado. "Hagamos de cuenta que vamos en un carro pasando sobre un tope, si el vehículo no tiene amortiguadores, nuestra cabeza pega contra el techo. Lo mismo ocurre con los edificios si no tienen amortiguamiento, por eso se sacuden enormemente en esa zona, a veces uno o dos metros. Mientras más grande sea el edificio, el movimiento tiene una mayor duración", dijo el sismólogo. El epicentro, a 30 kms. de profundidad Cinna Lomnitz explicó a Crónica que "el movimiento de capas tectónicas se originó al sur de Manzanillo, muy cerca de la desembocadura del río Balsas. El sismo ocurrido en Colima tuvo una profundidad de 30 kilómetros, es decir, en la corteza". El científico dijo que "en la corteza se unen las placas, la de Cocos pasa debajo de la placa de Norteamérica. Ambas se deslizan alrededor de seis centímetros por año". Si consideramos que transcurrieron 30 años del último sismo acontecido en Colima de similar intensidad, abundó Cinna Lomnitz, "podemos concluir que el movimiento de placas fue del orden de un metro". Zonas de riesgo en el DF. Las normas del Distrito Federal relativas a prevención de sismos distinguen tres áreas diferentes llamadas zonas I, II y III. La más peligrosa es la zona III, que incluye todos los terrenos situados sobre lodo lacustre, es decir, la parte baja de la ciudad, desde la colonia Condesa hasta el Centro . La zona II, también llamada "de transición", es una franja angosta de terreno que incluye la orilla del antiguo lago. A la zona I corresponden terrenos firmes que domina el lago. Incluye las lomas y los terrenos altos donde los riesgos ante los sismos son relativamente escasos. Es importante que el arquitecto comprenda plenamente estos problemas y no exponga inútilmente un inmueble a riesgos vinculados con temblores. En países como Japón, el arquitecto es un ingeniero, pero en nuestro país no sucede lo mismo. En la zona III no es posible diseñar edificios con la misma libertad artística como en la I, ya que resulta necesario sacrificar algo de estética para lograr una construcción más segura.
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